Apoyo a la lección 21

Lección 21: Estoy decidido a ver las cosas de otra manera.

Así como, en el pasado, aceptaste el propósito del ego de ver el mundo a través de la separación como si fueras un cuerpo, (como un “yo” pequeño y vulnerable), el Espíritu Santo te pide que aceptes ahora Su propósito: ver el mundo a través de tu “Yo” Superior, ver el mundo a través de tu santidad.

Estar decidido a ver las cosas de otra manera es aceptar que lo único realmente importante para ti es ver el mundo a través de tu grandeza e invulnerabilidad, pues solo así obtendrás una paz y una felicidad permanentes.

Eliges ver el pasado desde el ahora, en la Presencia del Amor (con el Espíritu Santo), por encima del campo de batalla, pues pensar sin Él, (pensando como un ego, como un ser que está solo) es no ver nada, solo ves ilusiones, y al ver solo ilusiones crees que eso es tu “realidad”, pero es la “realidad” fabricada por el ego, una “realidad” donde hay dolor, conflicto y muerte, y tú no quieres ver esa “realidad” construida, tu quieres ver la Realidad de Dios, tú no quieres más dolor y sufrimiento, tú quieres paz y felicidad.  Quieres ver las cosas de otra manera, a través de tu santidad. Una vez tengas claro que eso es lo único importante para ti, decidirás dejar de dar valor a la voz del ego para escuchar únicamente la Guía del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo es como tu “bastón”, en el que te apoyas. Con Él podrás saber qué estás viendo, y una vez veas con Su visión, a través de tu "Yo" Superior, te será fácil perdonar tus ilusiones. Estar en compañía del Espíritu Santo te libera de tener que tomar ninguna decisión, lo dejas todo en Sus manos, no deseas cambiar nada del sueño, lo único que cambias es tu manera de ver (ahora no deseas ver como alguien que está en el sueño sino como el observador del sueño). Eliges hacer Su Voluntad porque comprendes que no sabes qué hacer, has estado mucho tiempo creyendo ser quien no eres, creyendo ser un personaje más del sueño, cuando no es así y necesitas recordar cómo piensa y ve un Hijo de Dios, y lo haces con Su Ayuda.

Tu mente acumula miles y miles de escenas que te causan miedo y culpa (la fuente de la furia que se expresa en ti cada vez que algo o alguien la “despierta”). Ese miedo y esa culpa es como leña seca (tu pasado de separación que borraste de tu mente al creerte el causante de la separación porque, mientras "no sale a la luz”, crees evitar el castigo divino que tanto temes). Es escondiendo ese miedo y esa culpa lo que ha hecho que no sueltes el pasado, pero lo puedes soltar si perdonas (dejas de dar valor) cada una de esas escenas que atesoras, pero para ello tienes que mirarlas de frente.

Con esta lección empiezas a mirar esas escenas con el Espíritu Santo (la Presencia del Amor en ti) para que puedas ver por ti mismo que no muestran la verdad. Simplemente has estado equivocado, temías algo que nunca fue real, pero no lo podías saber si observabas esas escenas con el ego (solo).

Cuando ves a través de un “yo” pequeño, das valor a las apariencias (a lo que aparentan hacer o no hacer los personajes de esa escena que estás viendo) lo que te lleva a concluir, erradamente, que si esos personajes "actúan por sí mismos", entonces, lo que estás viendo es separación. Llegar a esa conclusión es lo que enciende la "leña seca" que tienes escondida en tu inconsciente,  desencadenando tu furia: se ha despertado tu miedo al castigo de Dios porque te crees culpable de la separación. El hecho es, que tu interpretación de lo que ves es errada porque estás pensando como ego, al escucharlo a él crees que esos pensamientos son los tuyos y eso es lo que te hace perder la paz.

Pero cuando tu objetivo está claro, dejas de dar valor al ego y por tanto, a las apariencias. Ahora estás con el Espíritu Santo (ves con tu "Yo" Superior esos pensamientos que te causan ira) ya no eres tú quien los interpreta, tú solo los observas y dejas que sea el Espíritu Santo el que te diga qué es lo que realmente estás viendo, para que aprendas a reconocer la fuente de todo conflicto, la cual es siempre la misma, sea cual sea la escena que le muestres.

El Espíritu Santo te pide, en estos primeros pasos que estás dando, que observes aquellos pensamientos que alteran tu paz mental (los pensamientos que despiertan tu furia) sin tener en cuenta la intensidad de tu ira, puesto que todos ellos esconden en realidad la misma "leña seca" (tu ira te parece distinta solo porque controlas, cuando te es posible, el "incendio", pero siempre es debido a esa "leña seca" que arde en cuanto se despierta tu miedo y tu culpa inconscientes). 

Trata de observar esos pensamientos que sabes que alteran tu paz solo cuando estés tranquilo y relajado, podrás así acceder a pensamientos que de otra manera te negarías a observar. Recuerda que estás en la Presencia del Amor, solo siente Su Presencia.  

No importa si esos pensamientos que observas provienen de un pasado lejano, de hace poco o son pensamientos acerca de algo que crees podría suceder, simplemente busca en tu mente aquellos pensamientos que en algún momento han despertado tu ira y, uno a uno, lleva a cabo la lección de hoy tal como se te pide. Estás declarando tu intención, cada vez que observas uno de esos pensamientos te dices que estás decidido a ver de eso otra manera. No tienes que hacer nada más. 

Esa declaración implica que le estás dejando todo lo demás al Espíritu Santo, tu cometido es observarlos porque solo observándolos con tu Maestro interno y escuchando Su interpretación de lo que estás realmente viendo, puedes ver que estabas equivocado.

Es así como llegas a comprender que lo que hacen o no hacen los personajes de tu sueño no importa, ellos siguen el guión que tú mismo "escribiste" al soñar ese sueño. Están en tu mente, son parte de ti, y si son parte de ti no tiene sentido que te enfades contigo mismo. 

Nunca ha habido un culpable, siempre has sido tú quien se hacía todo a sí mismo porque te creías culpable del pecado de haberte separado de Dios y por eso veías a todos como culpables, pero como la separación jamás sucedió, no hay culpables porque tú nunca hiciste lo que creías haber hecho, y ahora eliges ver cada uno de tus pensamientos errados de otra manera, desde la confianza de seguir siendo el Hijo de Dios.

“Nunca solicites el instante santo después de haber tratado de eliminar por tu cuenta todo odio y temor de tu mente. Ésa es Su función. Nunca intentes pasar por alto tu culpabilidad antes de pedirle ayuda al Espíritu Santo. Ésa es Su función. Tu papel consiste únicamente en estar dispuesto, aunque sea mínimamente, a que Él elimine todo vestigio de odio y de temor, y a ser perdonado. Sobre tu poca fe, unida a Su entendimiento, Él establecerá tu papel en la Expiación y se asegurará de que lo cumplas sin ninguna dificultad. Y con Él construirás los peldaños, tallados en la sólida roca de la fe, que se elevarán hasta el Cielo. Y no serás tú el único que se valga de ellos para ascender hasta él” UCDM

“Nunca se te ha ocurrido realmente renunciar a todas las ideas que hayas tenido que se oponen al Conocimiento. Conservas miles de retazos de temor que le impiden la entrada al Santísimo. La luz no puede filtrarse a través de los muros que levantas para obstruir su paso y nunca estará dispuesta a destruir lo que tú has hecho.  Nadie puede ver a través de un muro, pero yo puedo transponerlo.  Mantente alerta contra los retazos de miedo que aún conservas en tu mente o, de lo contrario, no podrás pedirme que lo transponga. Sólo puedo ayudarte tal como nuestro Padre nos creó. Te amaré, te honraré y respetaré absolutamente lo que has hecho, pero no lo apoyaré a menos que sea verdad. Nunca te abandonaré tal como Dios tampoco te abandonará, pero tengo que esperar mientras tú continúes eligiendo abandonarte a ti mismo. Debido a que espero con amor y no con impaciencia, es indudable que me pedirás con sinceridad que lo transponga. Vendré en respuesta a toda llamada inequívoca.” UCDM

“Examina detenidamente qué es lo que estás realmente pidiendo. Sé muy honesto contigo mismo al respecto, pues no debemos ocultarnos nada el uno al otro. Si realmente tratas de hacer esto, habrás dado el primer paso en el proceso de preparar a tu mente a fin de que el Santísimo pueda entrar en ella.” UCDM

“El ego está desesperado porque se enfrenta a un contrincante literalmente invencible, tanto si estás dormido como si estás despierto. Observa cuánta vigilancia has estado dispuesto a ejercer para proteger a tu ego y cuán poca para proteger a tu mente recta. ¿Quién, sino un loco, se empeñaría en creer lo que no es cierto y en defender después esa creencia a expensas de la verdad?” UCDM

“Prepárate ahora para des-hacer lo que nunca tuvo lugar. Si ya entendieses la diferencia que existe entre la verdad y las ilusiones, la Expiación no tendría objeto.  El instante santo, la relación santa, las enseñanzas del Espíritu Santo y todos los medios por los que se alcanza la salvación no tendrían ningún propósito.  Pues todos ellos no son sino aspectos del plan cuyo fin es cambiar tus sueños de terror a sueños felices, desde los cuales puedas despertar fácilmente al Conocimiento. No te pongas a ti mismo a cargo de esto, pues no puedes distinguir entre lo que es un avance y lo que es un retroceso. Has considerado algunos de tus mayores avances como fracasos, y evaluado algunos de tus peores retrocesos como grandes triunfos.” UCDM

“ Los sueños felices se vuelven reales, no porque sean sueños, sino únicamente porque son felices. Por lo tanto, no pueden sino ser amorosos. Su mensaje es: “Hágase Su Voluntad”, y no: “Quiero que sea de otra manera”.” UCDM

“A través de tu santa relación, renacida y bendecida en cada instante santo que tú no planees, miles de seres ascenderán hasta el Cielo junto contigo. ¿Puedes acaso planear tú eso? ¿O puedes prepararte a ti mismo para tal función? Sin embargo, es posible porque es la Voluntad de Dios. Y Él no va a cambiar de parecer al respecto.  Tanto el propósito como los medios Le pertenecen. Tú has aceptado el propósito; los medios se te proveerán. Un propósito como éste es inconcebible sin los medios. Él proveerá los medios a todo aquel que comparta Su propósito.” UCDM

"Tienes miedo de mí porque miraste dentro de ti y lo que viste te dio miedo. Pero lo que viste no pudo haber sido la realidad, pues la realidad de tu mente es lo más bello de todas las Creaciones de Dios. Y puesto que procede únicamente de Dios, su poder y grandeza sólo habrían podido brindarte paz, si realmente la hubieses contemplado. Si tienes miedo es porque viste algo que no estaba allí." UCDM

"A través de los ojos de Cristo, sólo el mundo real existe y es lo único que se puede ver. Tu decisión determinará lo que veas. Y lo que veas dará testimonio de tu decisión. " UCDM

"Cuando mires dentro de ti y me veas, será porque habrás decidido manifestar la Verdad. Y al manifestarla la verás tanto fuera como dentro. La verás afuera porque primero la viste dentro. Todo lo que ves afuera es el juicio de lo que viste dentro. Si es tu propio juicio, será erróneo, pues tu función no es juzgar. Si es el juicio del Espíritu Santo será correcto, pues Su función es juzgar. Compartes Su función sólo cuando juzgas tal como Él lo hace, sin juzgar nada por tu cuenta. Juzgarás contra ti mismo pero Él juzgará a tu favor. Recuerda, pues, que cada vez que miras fuera de ti y no reaccionas favorablemente ante lo que ves, te has juzgado a ti mismo como indigno y te has condenado a muerte. La pena de muerte es la meta final del ego porque está convencido de que eres un criminal que merece la muerte, tal como Dios sabe que eres merecedor de la vida. " UCDM

"¿Cómo se superan las ilusiones? Ciertamente no mediante el uso de la fuerza o de la ira, ni oponiéndose a ellas en modo alguno. Se superan dejando simplemente que la razón te diga que las ilusiones contradicen la Realidad. Las ilusiones se oponen a lo que no puede sino ser verdad." UCDM

No hay comentarios:

Hola! Este apartado es para ti, por si sientes compartir algo con nosotros. Te responderemos lo antes posible. ¡Muchas gracias!