Apoyo a la lección 20

Lección 20: Estoy decidido a ver.

Esta lección marca un punto de inflexión en el entrenamiento. Ya no solo estás analizando cómo funciona tu mente; ahora estás tomando una decisión firme y voluntaria para cambiar tu experiencia.

 Concepto Central


La "visión" en el Curso no tiene nada que ver con los ojos físicos, sino con la percepción del Espíritu Santo (ver con amor, perdón y unidad). Hasta ahora has elegido ver con el ego (miedo y separación). Esta lección te enseña que ver es una cuestión de voluntad. El mundo cambiará ante tus ojos en el momento en que tu deseo de experimentar la paz sea mayor que tu deseo de tener la razón o guardar resentimientos.

 Puntos Clave a Recordar

  • El poder de la decisión: Dios no te impone la paz; respeta tu libre albedrío. Para experimentar la visión espiritual, el único requisito es que tú lo desees sinceramente.
  • No necesitas saber cómo: No te preocupes por cómo vas a lograr ver el mundo con amor. Tu único trabajo es tener la disposición (la pequeña dosis de buena voluntad); el Espíritu Santo se encarga del resto.
  • Un compromiso contigo mismo: Repetir “estoy decidido a ver” es un recordatorio continuo de que ya no quieres seguir sufriendo ni siendo víctima de tus propias proyecciones.

Propósito


Activar tu voluntad santa; es la decisión firme de apagar las ilusiones del ego para reclamar la Visión de Cristo.



 “...nadie puede organizar su vida sin un sistema de creencias. Una vez que has desarrollado un sistema de pensamiento, sea cual fuere su clase, riges tu vida de acuerdo con él y lo enseñas. Tu capacidad para ser fiel a un sistema de pensamiento podrá estar mal ubicada, pero aun así es una forma de fe y se puede canalizar en otra dirección.” UCDM

“Hemos repetido cuán poco se te pide para que aprendas este curso. Es la misma pequeña dosis de buena voluntad que necesitas para que toda tu relación se transforme en dicha; el pequeño regalo que le ofreces al Espíritu Santo a cambio del cual Él te da todo, lo poco sobre lo que se basa la salvación, el pequeño cambio de mentalidad por el que la crucifixión se transforma en resurrección. Y puesto que es cierto, es tan simple que es imposible que no se entienda perfectamente. Puede ser rechazado, pero no es ambiguo. Y si decides oponerte a ello, no es porque sea incomprensible, sino más bien porque ese pequeño costo parece ser, a tu juicio, un precio demasiado alto para pagar por la paz.  Esto es lo único que tienes que hacer para que se te conceda la visión, la felicidad, la liberación del dolor y poder escapar completamente del pecado. Di únicamente esto, pero dilo de todo corazón y sin reservas, pues en ello radica el poder de la salvación:

Soy responsable de lo que veo. Elijo los sentimientos que experimento y decido el objetivo que quiero alcanzar. Y todo lo que parece sucederme yo mismo lo he pedido y se me concede tal como lo pedí.

No te engañes por más tiempo pensando que eres impotente ante lo que se te hace.  Reconoce únicamente que estabas equivocado y todos los efectos de tus errores desaparecerán.” UCDM

"¿Cómo puedes enseñarle a alguien el valor de algo que él mismo ha desechado deliberadamente? Tiene que haberlo desechado porque no le atribuyó ningún valor. Lo único que puedes hacer es mostrarle cuánta infelicidad le causa su ausencia e írselo acercando lentamente para que pueda ver cómo mengua su infortunio según se le aproxima. Esto le enseña a asociar su infelicidad con la ausencia de lo que desechó y lo opuesto a la infelicidad con su Presencia. Comenzará a desearlo gradualmente a medida que cambie de parecer con respecto a su valor. Te estoy enseñando a que asocies la infelicidad con el ego y la felicidad con el Espíritu. Tú te has enseñado a ti mismo lo contrario. Sigues siendo libre de elegir, mas a la vista de las recompensas de Dios, ¿puedes realmente desear las recompensas del ego?" UCDM

"El Espíritu Santo te dirigirá sólo a fin de evitarte dolor. Obviamente nadie se opondría a este objetivo si lo reconociera. Mas el problema no estriba en si lo que el Espíritu Santo dice es verdad o no, sino en si quieres o no escucharle. No puedes reconocer lo que es doloroso, de la misma manera en que tampoco sabes lo que es dichoso y, de hecho, eres muy propenso a confundir ambas cosas. La función primordial del Espíritu Santo es enseñarte a distinguir entre una y otra. Lo que a ti te hace dichoso le causa dolor al ego; mientras tengas dudas con respecto a lo que eres, seguirás confundiendo la dicha con el dolor. Esta confusión es la causa del concepto de sacrificio.  Obedece al Espíritu Santo y estarás renunciando al ego.  Pero no estarás sacrificando nada.  Al contrario, estarás ganándolo todo.  Si creyeses esto, no tendrías conflictos." UCDM

"Su Voz te enseñará a distinguir entre el dolor y la dicha y te librará de la confusión a la que has dado lugar. No hay confusión alguna en la mente de un Hijo de Dios cuya voluntad es la Voluntad del Padre, toda vez que la Voluntad del Padre es Su Hijo." UCDM

"Tú que te identificas con el ego no puedes creer que Dios te ame. No amas lo que hiciste y lo que hiciste no te ama a ti. El ego, que fue engendrado como resultado de tu negación del Padre, no le guarda lealtad a su hacedor. No puedes ni imaginarte la relación real que existe entre Dios y Sus Creaciones debido al odio que le tienes al ser que fabricaste. Proyectas sobre el ego tu decisión de estar separado, y esto entra en conflicto con el amor que, por ser su hacedor, sientes por él.  No hay amor en este mundo que esté exento de esta ambivalencia, y puesto que ningún ego ha experimentado amor sin ambivalencia, el Amor es un concepto que está más allá de su entendimiento.  El Amor aflorará de inmediato en cualquier mente que de verdad lo desee, pero tiene que desearlo de verdad. Esto quiere decir desearlo sin ninguna ambivalencia, y esta forma de desear está completamente desprovista de la “compulsión de obtener” del ego. " UCDM

"Lo que desees para ti es lo que manifestarás, y lo aceptarás del mundo porque al desearlo lo ubicaste en él.  Cuando crees que estás proyectando lo que no deseas, es porque todavía lo deseas. Esto conduce directamente a la disociación, puesto que representa la aceptación de dos objetivos, cada uno de los cuales se percibe en un lugar diferente y separado del otro porque hiciste que fueran diferentes.  La mente ve entonces un mundo dividido fuera de sí misma, pero no dentro de ella. Esto le da una ilusión de integridad y le permite creer que está yendo en pos de un solo objetivo. Sin embargo, mientras sigas percibiendo un mundo dividido, no habrás sanado. Pues haber sanado es ir en pos de un solo objetivo, al haber aceptado sólo uno y no desear más que uno solo. Cuando lo único que desees sea Amor no verás nada más." UCDM

"Dios tiene un solo Hijo, y él es la resurrección y la vida. Su voluntad se hace porque se le ha dado pleno poder en el Cielo y en la tierra. Con tu decisión de querer ver, se te da la visión." UCDM

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