Apoyo a la lección 27

Lección 27: Por encima de todo quiero ver.

Esta lección es una declaración de fe y un compromiso absoluto con tu propia paz. Es el paso donde decides que la visión espiritual es tu prioridad número uno, por encima de cualquier deseo del ego.

 Concepto Central


El ego te distrae haciéndote creer que necesitas muchas cosas para ser feliz: dinero, salud, reconocimiento o tener razón. Esta lección te recuerda que lo único que realmente necesitas es la visión espiritual (ver con amor). Cuando afirmas "Por encima de todo quiero ver", estás reconociendo que cambiar tu percepción es la solución real a todos tus problemas, y estás aceptando que prefieres la paz interior antes que defender tus juicios.

 Puntos Clave a Recordar

  • Una petición sincera: Esta frase es una oración directa. Al decirla, estás pidiendo ayuda para ver la situación con los ojos del Espíritu Santo en lugar de los ojos del miedo.
  • No hay sacrificios: El ego te hará creer que al elegir "ver" estás perdiendo algo (como tu derecho a defenderte o a reclamar). El Curso te enseña que no estás sacrificando nada; al contrario, estás ganando tu paz.
  • El poder de la prioridad: Cuando pones la visión por encima de todo lo demás, el universo se alinea para mostrarte el milagro. Estás abriendo la puerta a una forma de vida completamente libre de sufrimiento.

Propósito


Establecer tu prioridad absoluta; sitúa la Visión Real por encima de cualquier deseo o capricho del ego.


“Al negar lo que eres y al estar firmemente convencido de que eres otra cosa, esa “otra cosa” que tú has creído ser se ha convertido en tus ojos. Sin embargo, debe ser esa “otra cosa” la que ve, y al no ser quien tú eres te explica lo que ve. Por supuesto, tu verdadera visión haría que todo esto fuese innecesario. Pero si tus ojos están cerrados y le pides a esa “cosa” que te dirija y te explique el mundo que ve, no verás razón alguna para no escuchar lo que te dice ni para sospechar que no es verdad.  La razón te diría que es imposible que sea verdad porque tú no lo entiendes. Dios no tiene secretos. Él no te conduce por un mundo de sufrimiento, esperando hasta el final de la jornada para decirte por qué razón te hizo pasar por eso.” UCDM

A la larga, todo el mundo empieza a reconocer, por muy vagamente que sea, que tiene que haber un camino mejor. A medida que este reconocimiento se arraiga más, acaba por convertirse en un punto decisivo en la vida de cada persona. Esto finalmente vuelve a despertar la visión espiritual y, al mismo tiempo, mitiga el apego a la visión física.” UCDM

“La visión de Cristo es el don del Espíritu Santo, la alternativa que Dios nos ha dado contra la ilusión de la separación y la creencia en la realidad del pecado, la culpabilidad y la muerte. Es la única corrección para todos los errores de percepción: la reconciliación de los aparentes opuestos en los que se basa este mundo. Su benévola luz muestra todas las cosas desde otro punto de vista, reflejando el sistema de pensamiento que resulta del conocimiento y haciendo que el retorno a Dios no sólo sea posible, sino inevitable.

Lo que antes se consideraba una injusticia que alguien cometió contra otro, se convierte ahora en una petición de ayuda y de unión. El pecado, la enfermedad y el ataque se consideran ahora percepciones falsas que claman por el remedio que procede de la ternura y del amor. Las defensas se abandonan porque donde no hay ataque no hay necesidad de ellas. Las necesidades de nuestros hermanos se vuelven las nuestras, porque son nuestros compañeros en la jornada de regreso a Dios. Sin nosotros, ellos perderían el rumbo. Sin ellos, nosotros jamás podríamos encontrar el nuestro.” UCDM, Prefacio

“El Espíritu Santo garantiza que lo que Dios dispuso para ti y te concedió, será tuyo. Éste es tu propósito ahora, y la visión que hace que sea posible sólo espera a que la recibas. Ya dispones de la visión que te permite no ver el cuerpo. Y al contemplar a tu hermano verás en él un altar a tu Padre tan santo como el Cielo, refulgiendo con radiante pureza y con el destello de las deslumbrantes azucenas que allí depositaste. ¿Qué otra cosa podría tener más valor para ti? ¿Por qué piensas que el cuerpo es un mejor hogar, un albergue más seguro, para el Hijo de Dios? ¿Por qué preferirías ver el cuerpo en vez de la Verdad? ¿Cómo es posible que esa máquina de destrucción sea lo que prefieres y lo que eliges para reemplazar el santo hogar que te ofrece el Espíritu Santo y donde morará contigo? El cuerpo es el signo de la debilidad, de la vulnerabilidad y de la pérdida de poder. ¿Qué ayuda te puede prestar un salvador así? ¿Le pedirías ayuda a un desvalido en momentos de angustia y de necesidad? ¿Es lo infinitamente pequeño la mejor alternativa a la que recurrir en busca de fortaleza?  Tus juicios parecerán debilitar a tu salvador. Mas eres tú quien tiene necesidad de su fortaleza. No hay problema, acontecimiento, situación o perplejidad que la visión no pueda resolver. Todo queda redimido cuando se ve a través de la visión. Pues no es tu visión, y trae consigo las amadas Leyes de Aquel Cuya visión es.” UCDM

“Todo lo que se contempla a través de la visión cae suavemente en su sitio, de acuerdo con las leyes que acompañan Su serena y certera mirada.  La finalidad de todo lo que Él contempla es siempre indudable. Pues servirá a Su propósito, al contemplarse sin ajuste alguno y al estar perfectamente adaptada al mismo. Bajo Su bondadosa mirada, lo destructivo se vuelve benigno y el pecado se convierte en una bendición.” UCDM

“¿Qué poder tienen los ojos del cuerpo para corregir lo que perciben?  Los ojos del cuerpo se ajustan al pecado, pues son incapaces de pasarlo por alto en ninguna de sus formas, al verlo por todas partes y en todas las cosas. Mira a través de sus ojos y todo quedará condenado ante ti. Y jamás podrás ver todo lo que te podría salvar.” UCDM

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