Lección 23: Puedo escaparme del mundo que veo renunciando a los pensamientos de ataque.
Esta lección te enfrenta con la única verdad que tienes que aceptar si lo que deseas es liberarte de toda ilusión y ver el mundo real: NO HAY NADIE MÁS AHÍ, TODO LO QUE VES ERES TÚ.
El ego pone en tu mente pensamientos que niegan Quien Eres, te dice que no vales, que mereces lo que te pasa, que es normal que te engañen, y así sigue una y otra vez, y al elegir escucharlo a él, crees que esos pensamientos son tuyos, pero no es así. Son del ego. El ego es una idea que se adentró en tu mente, la idea de la separación, a la que tu mente le dio poder al creer que realmente se había separado de Dios. Le dio poder debido a la culpa y al miedo de creer que eso era cierto.
Esa culpa y ese miedo siguen alojados en tu mente, aún cuando los enterraste en tu inconsciente surgen al “exterior” cada vez que algo (de lo que estás observando en tu sueño) los despierta. Crees que eso que observas no hace lo que tú esperarías que hiciera, “no está siguiendo el guión” (que tú mismo escribiste). El ego aprovecha para decirte que eso sucede porque “te separaste de Dios”, te llena de pensamientos que te hacen sentir miserable y culpable, y tú crees lo que te dice, crees que Dios se va a vengar por lo que hiciste a no ser que castigues “al infractor”, y mientras lo escuchas, fabricas imágenes alineadas con esos pensamientos de ataque (proyectas “fuera” lo que no quieres ver en ti) pero, al ver esas imágenes sobre tu sueño, reaccionas como si lo que ves no lo hubieras fabricado tú (porque el ego se ha encargado de borrar ese detalle de tu mente). Reaccionas, por tanto, atacando. Inconscientemente siempre te justificas diciéndote “que sea él quien pague, pues es él el que “se salió del guión””, pero ese pensamiento es del ego, de lo que crees ser, no es tuyo. No puedes tener paz mientras elijas pensar con el ego, tu sueño no puede ser un sueño permanentemente pacífico y feliz.
Pensar y ver sucede al unísono, lo que ves es siempre lo que has pensado. Aun cuando tus pensamientos son causa y las imágenes que ves son efecto, ambos acontecimientos suceden a la vez. Crees que eres responsable del efecto de tu manera de pensar y por eso tratas de cambiar dicho efecto, pero únicamente eres responsable de lo que piensas, de la causa. Es por eso que, por mucho que quieras cambiar tu mundo no lo puedes hacer cambiando lo que ves, tú has fabricado las imágenes que ves a partir de tus pensamientos, pero sí puedes cambiar tu manera de pensar, porque una vez lo hagas tu mundo cambiará. Cuando la causa cambia el efecto automáticamente cambia también.
Al realizar este Curso tu mente se irá entrenando a pensar como piensa un Hijo de Dios (con la ayuda del Espíritu Santo), porque lo que quieres es ver un mundo en paz y feliz permanentemente.
El Espíritu Santo te pide que te responsabilices de tus pensamientos y no de tu comportamiento o del comportamiento de “otros”. Tú eres el soñador del sueño y estás soñando este mundo. Eres cada uno de los personajes de tu sueño, pero esos personajes solo están en tu mente.
Este mundo que has fabricado creyendo ser ego te es útil para proyectar en él todos tus pensamientos de culpa y miedo y poder decir así que tú eres inocente y son los otros los culpables, así Dios no te castigará a ti. Pero este mundo es un mundo ilusorio. Al fijarte únicamente en lo ilusorio y valorarlo como real has dejado de ver este momento tal como es ahora, no ves que el Cielo está aquí porque tu mirada está fija en el pasado y lo seguirá estando mientras haya un resquicio de culpa y miedo en tu mente. Necesitas sanar tu mente des-haciendo esa culpa y ese miedo.
Esta lección te enseña que cada momento en el que eliges el instante santo, el ahora del Espíritu Santo, en vez del engaño del ego, te acercas más al Cielo y te escapas un poco más del infierno, porque estás eligiendo renunciar a los pensamientos de ataque por la felicidad y la paz permanentes. Puedes escaparte del mundo que ves, un mundo fabricado por ti, un mundo separado y en conflicto, un mundo de dolor, enfermedad y muerte y puedes hacerlo a cada instante en que te lo propongas.
Para llevar a cabo tu propósito (pensar a través de tu santidad) necesitas entrenar tu mente a renunciar a todos tus pensamientos de ataque, y renunciar a tus pensamientos de ataque es a lo que el Espíritu Santo llama perdonar (no das valor a las ilusiones, y al no darles valor, no las haces reales para ti --si sabes que no son reales dejas de reaccionar). Solo puedes hacerlo siendo consciente de que no estás en el pasado, de que lo que observas ya pasó y que, por mucho que lo parezca, no está aquí; y lo haces aprendiendo a adentrarte en el instante santo, a ese momento sin tiempo donde te sabes UNO con el Espíritu Santo, la Presencia del Amor. Ya no estás solo, estás con Él y con Él practicas esta lección (así como todas las demás).
No solo se te anima a buscar en tu mente todos los pensamientos de ataque que te vengan a la memoria, sino que también practiques esta lección en tu día a día. El ego no quiere que estés en paz y tratará de romper esa paz (cuando se sienta amenazado) con pensamientos de ataque.
Cada vez que tengas pensamientos de ataque (cada vez que veas que alguien o algo altera tu paz mental) en vez de reaccionar ante lo que ves y querer cambiarlo, detente y recuerda que estás viendo tus propios pensamientos de ataque, lo que significa que eso que ves no es real. Esos pensamientos no pertenecen al Ser que en verdad Eres, son del ego, y por lo tanto, no son verdad. Tú Eres el Hijo de Dios y como Hijo de Dios tus pensamientos solo hablan de la Verdad. Esas imágenes que ves las has fabricado tú al pensar como ego, no son reales, no des valor a lo que percibes porque, si reaccionas ante esas imágenes, las haces reales para ti.
Cuando no das valor a las imágenes que ves estás eligiendo no reaccionar, tu mente se aquieta, acabas de elegir seguir la Guía del Espíritu Santo, desde el ahora, por lo que estás renunciando a esos pensamientos de ataque y al renunciar a ellos, el conflicto desaparece.
Resumiendo, siempre realizas dos pasos, pues el tercero no lo haces tú:
Uno, reconoces que eso que estás viendo es fruto de tu mente errada;
Dos, sueltas la idea de querer reaccionar a lo que ves (renuncias a tus pensamientos de ataque)
Tres, este tercer paso lo realiza el Espíritu Santo. Él des-hace el error, corrigiendo tus pensamientos, y al hacerlo, lo que ves cambia porque tú has cambiado tu manera de pensar y de ver esa situación.
El perdón ocupa el lugar del error y empiezas a liberarte del miedo y la culpa. Cada instante es un paso más a tu libertad.
El ahora (el silencio mental que le ofreces a tu Maestro con el instante santo) es el único lugar donde el Espíritu Santo puede obrar, nunca lo olvides.
No permitas que tus pensamientos te roben la paz. Protege tu mente porque es lo más valioso que tienes. Es una decisión consciente de no permitir que cada momento se empañe con pensamientos de ataque. Haz que tu mente sea gobernada únicamente por pensamientos que definen lo que en verdad Eres. Es un entrenamiento mental, y como todo entrenamiento, al principio cuesta, parece que todo sigue igual, pero si no te rindes, si sigues negando lo que no es verdad, descubrirás que sientes más paz, tu visión se aclara y tu confianza crece. Empiezas a ver un mundo transformado.
Puedes escapar del mundo de dolor, sufrimiento y miedo haciendo esto a cada instante, más lo haces y más permaneces en el ahora porque, al renunciar a tus pensamientos de ataque dejas ir el pasado. A medida que lo hagas, te liberarás y liberarás al mundo. Estás entrenando tu mente a pensar como piensa el Espíritu Santo, estás entrenando tu mente a pensar como piensa un Hijo de Dios.
"El milagro establece que estás teniendo un sueño y que su contenido no es real. Éste es un paso crucial a la hora de lidiar con ilusiones. Nadie tiene miedo de ellas cuando se da cuenta de que fue él quien las inventó. Lo que mantenía vivo al miedo era que no se daba cuenta de que él era el autor del sueño y no una de sus figuras. Él se causa a sí mismo lo que sueña que le causó a su hermano. Y esto es todo lo que el sueño ha hecho y lo que le ha ofrecido para mostrarle que sus deseos se han cumplido. Y así, teme su propio ataque, pero lo ve venir de la mano de otro. Como víctima que es, sufre por razón de los efectos del ataque, pero no por razón de su causa. No es el autor de su propio ataque y es inocente de lo que ha causado. El milagro no hace sino mostrarle que él no ha hecho nada. De lo que tiene miedo es de una causa que carece de los efectos que habrían hecho de ella una causa. Y, por lo tanto, nunca lo fue." UCDM
"Cada una de las percepciones que tienes de la "realidad externa" no es más que una representación gráfica de tus propios pensamientos de ataque." UCDM
“Sólo los que son diferentes pueden atacar. Y de ahí deduces que porque puedes atacar, debes ser diferente de tu hermano. Sin embargo, el Espíritu Santo explica esto de otra manera. No puedes atacar precisamente porque no eres diferente de tu hermano." UCDM
“Aunque sólo puedes amar a la Filiación como una sola, la puedes percibir como fragmentada. Mas es imposible ver algo en alguna parte de ella y no atribuírselo a toda ella. Por eso es por lo que los ataques no son nunca parciales y por lo que hay que renunciar a ellos completamente. Si no se renuncia a ellos completamente, no se renuncia a ellos en absoluto.” UCDM
“La mente que acepta el ataque es incapaz de amar. Ello se debe a que cree que puede destruir el Amor, lo cual quiere decir, por lo tanto, que no comprende lo que éste es. Si no comprende lo que es el Amor, no se puede percibir a sí misma como amorosa. Esto hace que pierda su Conciencia de Ser, induce sentimientos de irrealidad y lo que resulta de ello es una confusión total. Tu pensamiento ha dado lugar a esto debido a su poder, pero puede también salvarte de ello porque su poder no lo creaste tú. La capacidad de dirigir tu pensamiento tal como tú mismo lo determines es parte de su poder.” UCDM
“El Amor es tu poder, que el ego tiene que negar. Tiene que negar también todo lo que este poder te confiere porque te lo confiere todo. Nadie que lo tenga todo quiere al ego. Su propio hacedor, pues, no lo quiere. Por lo tanto, si la mente que lo fabricó se reconociera a sí misma, lo único que el ego podría encontrar sería rechazo. Y si esa mente reconociese a cualquier parte de la Filiación, se conocería a sí misma.” UCDM
“El Espíritu Santo desvanece las ilusiones sin atacarlas, ya que no puede percibirlas en absoluto. Por consiguiente, no existen para Él. Resuelve el aparente conflicto que éstas engendran percibiendo cualquier conflicto como algo sin sentido.” UCDM
“Si tuvieras presente lo que el Espíritu Santo te ofrece, no podrías mantenerte alerta excepto en favor de Dios y de Su Reino.” UCDM

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