Apoyo a la lección 22



Lección 22: Lo que veo es una forma de venganza.

Hubo un momento en que la mente (tu mente), al escuchar solo al ego, creyó que realmente se había dividido, que ya no era el Hijo de Dios sino ego. Miró lo que era tan solo un espejo (su propia mente) donde había fabricado todo un universo y un mundo con el propósito de evitar la venganza de Dios por lo que creía haber hecho y en vez de verse reflejado en ese espejo, su culpa y miedo hicieron que su visión (que normalmente es límpida) se distorsionara y sólo viera al Hijo de Dios habitando cada cuerpo de ese universo y de ese mundo, “escondiéndose del castigo de Dios”, y eso lo enfureció, el Hijo de Dios era el culpable de la separación, pensó, y su “deber” era castigarlo porque si castigaba al ”culpable” se libraba de que Dios lo buscara a él, pero como sabía que atacar al Hijo de Dios era lo mismo que atacar a Dios, su culpa y su miedo aumentaron. 

Proyectó con furia su culpa y su miedo en el espejo con el objetivo de ver en el Hijo de Dios esa culpa y ese miedo, pero al atacar al espejo que reflejaba su propia imagen (al atacar a su propia mente) creyó fragmentarlo en millones de fragmentos, vio al Hijo de Dios en cada uno de esos diferentes fragmentos como cuerpos distintos. Con ese ataque se había adentrado en su propio sueño, creyendo ahora ser un cuerpo más de su mundo, su temor y culpa aumentaron, al creer que estaba siendo atacado y, para “defenderse”, volvió a atacar. Había quedado atrapado en ese círculo vicioso de ataque y defensa, en la creencia de que era un cuerpo y más atacaba y más se multiplicaban los fragmentos de lo que creía era su fragmentado espejo (tu propia mente).

Todos esos fragmentos, todos esos cuerpos animados e inanimados de tu mundo, si los unieras, verías que solo son tu reflejo. Tú eres todos ellos. Verías que la separación en realidad jamás sucedió, solo diste poder a la idea de la separación. Te convenciste a ti mismo de algo que nunca habías hecho únicamente porque creíste al ego y tu culpa y miedo inconscientes te impidieron ver la Realidad de Dios. 

Mientras pienses como ego no verás lo que tienes frente a ti sino solo las ilusiones que proyectas, para ti seguirán siendo cuerpos distintos porque los necesitas para proyectar en ellos tu culpa inconsciente. Son los personajes de tu sueño. Ya no ves en ellos al Hijo de Dios, ese recuerdo lo borraste de tu mente, para ti son solo cuerpos con formas distintas a las que les has dado el significado que tú querías. Solo te recuerdan tu “pecado” y por eso es por lo que quieres atacarlos a la menor ocasión que se te presente.

Los ves separados porque los ves a través de los ojos del ego, los ojos de la culpa de creer que te separaste de Dios, y al verlos a través de ese “filtro” ves en ellos esa culpa y ese miedo. Has escondido tan profundamente en tu mente esos pensamientos que ahora no eres consciente de ellos, en su lugar crees que eres inocente y que el culpable está “afuera” en el mundo. Todo cuerpo es potencialmente culpable (a no ser que lo necesites y lo consideres “especial”) y piensas que si cualquiera de ellos ha sido capaz de atacar a Dios, cualquiera de ellos te puede atacar, y los temes. 

Temes a los personajes de tu sueño, porque para ti esto no es un sueño, es tu realidad, porque tú también crees estar en ella, crees que cualquiera de ellos puede decidir atacarte en cuanto recuerde que tú eres el verdadero culpable de la separación, pero solo estás proyectando tus miedos en tu espejo, lo que ves en ellos en realidad es lo que estás pensando tú. Eres atacado en la medida en que piensas que atacas a tu reflejo, pues un reflejo solo puede comportarse como lo que es. Todo depende siempre de qué pensamientos albergas en tu mente, a qué sistema de pensamiento le das tu confianza, porque así como piensas así verás.

Primero se despierta tu miedo y culpa inconscientes y, dependiendo de cuánta culpa y miedo te permites sentir, verás tu espejo (los personajes de tu mundo) de una manera o de otra. Si tu culpa es muy intensa quizás los veas furiosos, o muy enfermos, o sufriendo grandemente, si tu culpa la tienes “bloqueada” temporalmente los verás tranquilos, quizás alegres, pero nunca como un Hijo de Dios inocente, sino siempre imperfectos, vulnerables y mortales, siempre culpables. El hecho es que lo que ves es lo que estás sintiendo y pensando de ti mismo, y que proyectas en ellos para no sentirlo en ti, pero en cuanto reaccionas a lo que estás viendo como si fuera un ataque contra ti (y lo haces si no sabes que estás viendo tu reflejo) haces real eso que estás viendo.

Este mundo te parece muy real porque has reaccionado a lo que ves como si fuera “otro” y no tú. El ego trata de todas las maneras posibles de despertar tu culpa inconsciente para que ataques a tu reflejo y nunca tengas paz. 

Mientras tu manera de ver sea la de un ego estarás atrapado en ese círculo vicioso, creyendo que lo que ves no eres tú, pero nunca olvides que en cualquier momento puedes elegir de nuevo, puedes elegir el instante santo y ver el mundo a través de tu santidad, reconociendo que la separación jamás ocurrió, que no eres un ego sino el Hijo de Dios.

"Cada vez que tienes miedo es porque has tomado una decisión equivocada. Ésa es la razón por la que te sientes responsable de ello. Tienes que cambiar de mentalidad, no de comportamiento, y eso es cuestión de que estés dispuesto a hacerlo." UCDM

"El ego es literalmente un pensamiento aterrador. Por muy ridícula que sea para una mente sana la idea de atacar a Dios, nunca olvides que el ego es demente. Representa un sistema de conceptos ilusorios y habla en su nombre. Hacerle caso a la voz del ego significa que crees que es posible atacar a Dios, y que has arrancado una parte de Él y te has apoderado de ella. De ahí procede el miedo a las represalias externas, ya que el sentimiento de culpa es tan intenso que tiene que ser proyectado." UCDM

"Si el ego es el símbolo de la separación, es también el símbolo de la culpabilidad. La culpabilidad es más que simplemente algo ajeno a Dios. Es el símbolo del ataque contra Dios. Este concepto no tiene ningún sentido, excepto para el ego, pero no subestimes el poder que el ego le aporta al creer en él. Ésta es la creencia de donde procede toda culpabilidad." UCDM

"El ego es literalmente un pensamiento aterrador. Por muy ridícula que sea para una mente sana la idea de atacar a Dios, nunca olvides que el ego es demente. Representa un sistema de conceptos ilusorios y habla en su nombre. Hacerle caso a la voz del ego significa que crees que es posible atacar a Dios, y que has arrancado una parte de Él y te has apoderado de ella. De ahí procede el miedo a las represalias externas, ya que el sentimiento de culpa es tan intenso que tiene que ser proyectado." UCDM

"Si el ego es el símbolo de la separación, es también el símbolo de la culpabilidad. La culpabilidad es más que simplemente algo ajeno a Dios. Es el símbolo del ataque contra Dios. Este concepto no tiene ningún sentido, excepto para el ego, pero no subestimes el poder que el ego le aporta al creer en él. Ésta es la creencia de donde procede toda culpabilidad." UCDM

"Cualquier forma de ataque es igualmente destructiva. Su propósito es siempre el mismo. Su única intención es asesinar, y ¿Qué forma de asesinato puede encubrir la inmensa culpabilidad y el terrible temor a ser castigado que el asesino no puede por menos que sentir? " UCDM

"De la misma forma en que el amor no puede sino mirar más allá del miedo, así el miedo no puede ver el amor. Pues en el amor reside el fin de la culpa tan inequívocamente como que el miedo depende de ella. El amor sólo se siente atraído por el Amor. Al pasar por alto completamente a la culpa, el amor no ve el miedo. Al estar totalmente desprovisto de ataque es imposible que pueda temer." UCDM

"Hermano mío, Criatura de Dios, esto no es más que un sueño de muerte." UCDM

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