Lección 24: No percibo lo que más me conviene.
La percepción surge de la creencia de que eres un cuerpo. El cuerpo lo fabricaste tú creyendo ser un ser separado, para habitar en él y esconderte así del “castigo de Dios”, pero al reaccionar ante otros cuerpos como si éstos no fueran tú, quedaste “atrapado” en él. Ahora crees ser un cuerpo e inventaste los cinco sentidos para asegurarte de que nunca ibas a olvidar que “eres un cuerpo”. Cada uno de los cinco sentidos te confirma que lo eres, pero cada uno de ellos es tan ilusorio como el cuerpo, porque tú no estás en un cuerpo, ni eres un cuerpo.
Tú eres el soñador del sueño, el Hijo de Dios, que observa el sueño para perdonarlo, solo que, has olvidado Quién Eres y por qué estás observando el sueño. Al negar (una y otra vez) tu verdadera Identidad con tus pensamientos de ataque, te convenciste de ser lo que no eres.
Percibes a través del filtro del ego, él interpreta qué es lo que tienes frente a ti, pero solo te muestra ilusiones porque él mismo es una ilusión de tu mente. Su único propósito es mantenerte en la idea de que eres un ser separado.
Tu percepción, por tanto, es errada, y al ser errada, no puedes saber qué es lo que más te conviene: Todas las decisiones que tomas, las tomas creyendo ser lo que no eres y, al hacerlo, no te das cuenta de que cada una de esas decisiones te mantienen en la creencia de que eres un ser separado.
Al creer que eres un cuerpo separado, crees que todo lo que percibes son cuerpos separados, crees que ves, tocas, oyes, hueles, degustas a través del cuerpo, y decides todo a través de esa percepción errada de ti mismo. Tú Eres la mente que observa el sueño, Eres Espíritu, pero tu mente ha elegido escuchar al ego y todo lo que el ego dice no es verdad, porque el ego no existe, lo has inventado tú al creer que te separaste de Dios.
Solo estás soñando que estás en el mundo, sueñas que lo percibes con el cuerpo, sueñas que estás en el tiempo, sueñas que vives una vida, que naciste y que un día vas a morir, sueñas que aprendes a sobrevivir, a “ser alguien”, que tienes que “luchar por lo que quieres”, etc. Todas esas creencias te recuerdan que te falta “algo”, esa idea está siempre presente en tu mente, aunque inconscientemente, y es lo que rige tu vida. Tu miedo a no alcanzar ese “algo” es lo que te empuja a seguir, pero todas esas interpretaciones que tienes de tu “realidad” son falsas, pues son interpretaciones de un ser separado, de un ego, lo que no eres.
En realidad no tienes que alcanzar nada, no necesitas nada, ya lo tienes todo porque TODO ERES TÚ. Al creer que eres un ser separado, un ego, no quieres aceptar esta verdad, y al no aceptarla, no puedes saber lo que más te conviene. Todos tus objetivos van encaminados a perpetuar la creencia de que eres un ego y todos esos objetivos solo te darán algo temporal, te pasas la vida queriendo atrapar algo que siempre es efímero, porque el ego no quiere tu felicidad, ni tu paz, sino tu muerte, quiere que tu vida se consuma con objetivos que siempre son ilusorios.
Mientras creas ser quien no eres tus objetivos estarán mal encaminados. La separación no es real, lo que significa que todo lo que para ti es real (todo cuerpo animado e inanimado) es una ilusión. El ego quiere que tus objetivos vayan dirigidos a alcanzar lo que no es más que una ilusión, quiere que necesites ciertos cuerpos y no otros, pero todos ellos, no importa la forma que tengan, no son más que ilusiones.
Una forma ilusoria es una forma ilusoria, no importa cómo la percibas, si la percibes como ego, te parecerán todas distintas, una casa, el dinero, un lugar, una persona, un animal, todas esas formas en realidad son lo mismo: una ilusión, no son reales, querer alcanzar lo que no es real es marcarte objetivos errados. Por eso, mientras sigas al guía equivocado, no puedes percibir lo que más te conviene.
Todos los objetivos del ego operan en el tiempo, y siempre cambian para que el tiempo se pueda perpetuar. El Espíritu Santo te ofrece un único objetivo, un objetivo que opera en el momento presente y que, a medida que lo llevas a cabo, des-hace el tiempo, pero para ello necesitas soltar todos los demás objetivos ilusorios. Por eso esta lección te muestra a qué te estás aferrando, porque cuando descubres que a lo que te aferras es a ilusiones estás listo para soltarlas.
“Todo lo que percibes da testimonio del sistema de pensamiento que quieres que sea verdad” UCDM
“El mundo de la percepción, por otra parte, es el mundo del tiempo, de los cambios, de los comienzos y de los finales. Se basa en interpretaciones, no en hechos. Es un mundo de nacimientos y muertes, basado en nuestra creencia en la escasez, en la pérdida, en la separación y en la muerte. Es un mundo que aprendemos, en vez de algo que se nos da; es selectivo en cuanto al énfasis perceptual, inestable en su modo de operar e inexacto en sus interpretaciones.” UCDM, Prefacio
“El mundo de la percepción, por otra parte, se basa en la creencia en opuestos, en voluntades separadas y en el perpetuo conflicto que existe entre ellas, y entre ellas y Dios. Lo que la percepción ve y oye parece real porque solo admite en la conciencia aquello que concuerda con los deseos del perceptor. Esto da lugar a un mundo de ilusiones, mundo que es necesario defender sin descanso, precisamente porque no es real.” UCDM, Prefacio
“Una vez que alguien queda atrapado en el mundo de la percepción, queda atrapado en un sueño. No puede escapar sin ayuda, porque todo lo que sus sentidos le muestran da fe de la realidad del sueño. Dios nos ha dado la Respuesta, el único Medio de escape, el verdadero Ayudante. La función de Su Voz—Su Espíritu Santo—es mediar entre los dos mundos.” UCDM, Prefacio
"El Espíritu Santo tiene que operar a través de ti para enseñarte que Él mora en ti. Es éste un paso intermedio encaminado al conocimiento de que tú estás en Dios porque formas parte de Él." UCDM
“La percepción errónea es el deseo de que las cosas sean diferentes de como son. La realidad de todas las cosas es totalmente inocua porque la condición de su realidad es la inocuidad total. Ésa es también la condición de la conciencia que tienes de su realidad. Tú no tienes que buscar la realidad. La realidad te buscará y te encontrará cuando satisfagas sus condiciones. Sus condiciones son parte de lo que ella es. Y esa parte es lo único que depende de ti. El resto tiene lugar por su cuenta. Necesitas hacer tan poco porque tu parte, aunque pequeña, es tan poderosa que te brindará la Totalidad. Acepta, por lo tanto, la pequeña parte que te corresponde y deja que la Totalidad sea tuya.” UCDM
"La percepción, por otra parte, no puede tener lugar sin la creencia en “más” y en “menos”. La percepción entraña selectividad a todo nivel. Es un proceso continuo de aceptación y rechazo, de organización y reorganización, de substitución y cambio. Evaluar es un aspecto esencial de la percepción, ya que para poder seleccionar es necesario juzgar. ¿Qué le ocurre a la percepción en ausencia de juicios o de nada que no sea perfecta igualdad? Percibir se vuelve imposible." UCDM
“De por sí, el cuerpo es neutro, como lo es todo en el mundo de la percepción. Utilizarlo para los objetivos del ego o para los del Espíritu Santo depende enteramente de lo que la mente elija.” UCDM

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