Lección 30: Dios está en todo lo que veo porque Dios está en mi mente.
Todo lo que ves es tu propia mente unida a la Mente de Dios. La mente forma parte del Espíritu, están entrelazados, son inseparables, Es la Luz de Dios. Cuando piensas que eres un cuerpo dejas de ver tu Luz para ver el cuerpo, pero cuando piensas que Eres Espíritu el cuerpo deja de tener sentido para ti.
Tú crees que puedes ver al Hijo de Dios como un cuerpo, como un ser separado, pero eso es imposible salvo en sueños. La Verdad siempre es verdad. Cuando el concepto de ti mismo cambie tu visión de ti mismo cambiará.
Con esta lección empiezas a pensar que Eres Espíritu. Empiezas a cambiar el concepto que tienes de ti mismo. Al aceptar lo que en verdad Eres, la visión se te concede, empiezas a ver cada vez más tu Luz, una Luz que nada tiene que ver con la luz que conoces, es una Luz que puedes ver hasta con los ojos cerrados porque no depende del cuerpo, puesto que no eres un cuerpo.
Con la visión de Cristo te ves tal como en verdad Eres.
Reconoces que no hay un mundo externo sino que lo que estás observando está en tu mente. No estás “dentro” de un cuerpo sino que eres la mente que observa y que está siendo dirigida por el Espíritu Santo.
No das valor al concepto, que tenías antes de ti mismo, sino al concepto que tienes ahora de ti mismo. El pasado lo dejas atrás y eliges ver tu Espíritu, lo que significa que eliges ver invulnerabilidad, y todo lo que aparenta ser otra cosa simplemente lo perdonas porque sabes que eso es lo que pensabas antes y, antes, simplemente, estabas equivocado.
Así como antes creías que tu pasado es todo lo que creías haber hecho, ahora sabes que tu pasado es haber creído que te separaste de Dios, todo lo demás jamás ha sucedido, dar valor a lo que nunca ha sucedido es lo que perpetúa el pasado, pero lo perpetúas porque crees que sí sucedió y tu culpa y tu miedo impiden que lo sueltes, es por eso que tienes que perdonar tus ilusiones porque solo perdonándolas aceptarás que el pasado jamás sucedió.
Antes habías elegido creer que eras un ser separado y que todo lo que veías eran seres separados, pero ahora eliges creer que Eres Un Único Espíritu que está en todo lo que percibes y eso es lo que ves.
Como antes veías en todo separación, ahora deseas ver en todo Unidad y vas a entrenar tu mente a ver en todo al Espíritu Santo (lo que tú Eres pero que aún no recuerdas) porque lo has elegido a Él como Maestro, para que te ayude a perdonar todas tus ilusiones. Así Él representa el papel de un ser separado, lo que significa que cada uno de los personajes de tu sueño (animados como inanimados) ES el Espíritu Santo, la Voz que habla por Dios, el Ayudante que Dios te ha dado; por eso todo tiene un mismo propósito: todo es para tu beneficio, porque en todo está Él. Cuando eliges ver a tu Maestro en cada ser y en cada cosa descubres el por qué se llama este Curso, Un Curso de Milagros.
“Eres Espíritu, inmortal y sin la más mínima posibilidad de corrupción ni mancha alguna de pecado sobre ti.” UCDM
“Solo las creaciones de Luz son reales” UCDM
“Lo opuesto a ver con los ojos del cuerpo es la visión de Cristo, la cual refleja fortaleza en vez de debilidad, unidad en vez de separación y amor en vez de miedo.” UCDM
“Tu mente puede estar poseída por ilusiones, pero el Espíritu es eternamente libre. Si una mente percibe sin amor, percibe tan sólo un armazón vacío y no se da cuenta del Espíritu que mora dentro. Pero la Expiación restituye el Espíritu al lugar que le corresponde. La mente que sirve al Espíritu es invulnerable.” UCDM
“El perdón es algo desconocido en el Cielo, donde es inconcebible que se pudiese necesitar. En este mundo, no obstante, el perdón es una corrección necesaria para todos los errores que hemos cometido. Perdonar a otros es la única manera en que nosotros mismos podemos ser perdonados, ya que refleja la ley celestial según la cual dar es lo mismo que recibir. El Cielo es el estado natural de todos los Hijos de Dios tal como Él los creó. Ésa es su realidad eternamente, la cual no ha cambiado porque nos hayamos olvidado de ella. El perdón es el medio que nos permitirá recordar. Mediante el perdón cambiamos la manera de pensar del mundo. El mundo perdonado se convierte en el umbral del Cielo porque mediante su misericordia podemos finalmente perdonarnos a nosotros mismos. Al no mantener a nadie prisionero de la culpa, nos liberamos. Al reconocer a Cristo en todos nuestros hermanos, reconocemos Su Presencia en nosotros mismos. Al olvidar todas nuestras percepciones erróneas, y al no permitir que nada del pasado nos detenga, podemos recordar a Dios. El aprendizaje no nos puede llevar más allá de eso. Cuando estemos listos, Dios Mismo dará el último paso que nos conducirá de regreso a Él.” UCDM, Prefacio
“Decide que Dios está en lo cierto con respecto a ti y que eres tú el que está equivocado. Él te creó de Sí Mismo, si bien, dentro de Sí Mismo. Él sabe lo que Eres. Recuerda que no hay alternativa a Él. No puede haber nadie, por lo tanto, que no goce de Su Santidad ni nadie que no merezca Su perfecto Amor. No dejes de llevar a cabo tu función de amar en un lugar falto de amor que fue engendrado de las tinieblas y el engaño, pues así es como se des-hacen las tinieblas y el engaño. No te falles a ti mismo, antes bien, ofrécele a Dios y a ti mismo Su irreprochable Hijo. A cambio de este pequeño regalo de aprecio por Su Amor, Dios Mismo intercambiará tu regalo por el Suyo.” UCDM
“Tal como el ego quiere que la percepción que tienes de tus hermanos se limite a sus cuerpos, de igual modo el Espíritu Santo quiere liberar tu visión para que puedas ver los Grandes Rayos que refulgen desde ellos, los cuales son tan ilimitados que llegan hasta Dios. Este cambio de la percepción a la visión es lo que se logra en el instante santo. Mas es necesario que aprendas exactamente lo que dicho cambio entraña, para que por fin llegues a estar dispuesto a hacer que sea permanente. Una vez que estés dispuesto, esta visión no te abandonará nunca, pues es permanente. Cuando la hayas aceptado como la única percepción que deseas, se convertirá en Conocimiento debido al papel que Dios Mismo desempeña en la Expiación, pues es el único paso en ella que Él entiende. Esto, por lo tanto, no se hará esperar una vez que estés listo. Dios ya está listo; tú no.” UCDM
“Mas sólo con que considerases a un solo hermano como completamente digno de perdón, tu concepto de ti mismo cambiaría por completo. Tus “malos” pensamientos quedarían perdonados junto con los suyos, al no haber permitido que ninguno de ellos te afectara. Abandonarías tu empeño de querer ser el símbolo de su maldad y culpa. Y al depositar tu confianza en lo que es bueno en él, la depositarías en lo que es bueno en ti. Desde un punto de vista conceptual, ésa es la manera de verlo como algo más que un cuerpo, pues el cuerpo nunca parece ser lo que es bueno. Las acciones del cuerpo se perciben como procedentes de lo más “bajo” en ti y, por ende, de lo más “bajo” en él. Al concentrarte únicamente en lo bueno en él, ves el cuerpo cada vez menos y a la larga tan sólo se verá como una sombra que circunda lo bueno. Y cuando hayas llegado al mundo que se encuentra más allá de lo que sólo se puede ver con los ojos del cuerpo, ése será el concepto que tendrás de ti mismo. Pues no interpretarás nada de lo que veas sin la Ayuda que Dios te proveyó. Y en Su visión yace otro mundo.” UCDM
“El concepto del “yo” se alza como un escudo, como una silenciosa barricada contra la Verdad, ocultándola de tu vista. Todas las cosas que ves son imágenes porque las contemplas a través de una barrera que te empaña la vista y deforma tu visión, de manera que no puedes ver nada con claridad. La luz está ausente de todo lo que ves. Como máximo, vislumbras una sombra de lo que se encuentra más allá. Como mínimo, ves simplemente la obscuridad y percibes las aterradoras imaginaciones procedentes de pensamientos de culpa y de conceptos nacidos del miedo. Y lo que ves es el infierno, pues eso es lo que es el miedo. Mas todo lo que se te da es para tu liberación, y la vista, la visión y el Guía interno te sacarán del infierno junto con aquellos que amas a tu lado y al universo junto con ellos” UCDM
“Un milagro es el acto de un Hijo de Dios que ha abandonado a todos los dioses falsos y exhorta a sus hermanos a que hagan lo mismo. Es un acto de fe porque es el reconocimiento de que su hermano puede hacerlo también. Es un llamamiento al Espíritu Santo en su mente, que se refuerza mediante la unión. Puesto que el obrador de milagros ha oído la Voz de Dios, la refuerza en sus hermanos enfermos al debilitar su creencia en la enfermedad, la cual él no comparte. El poder de una mente puede irradiar hasta otra porque todas las lámparas de Dios fueron encendidas por la misma chispa, la cual está en todas partes y es eterna. En muchos lo único que queda es la chispa, pues los Grandes Rayos están velados. Aun así, Dios ha mantenido viva la chispa de manera que los Rayos nunca puedan olvidarse completamente. Sólo con que veas la pequeña chispa podrás conocer la luz mayor, pues los Rayos están ahí aunque sin ser vistos. Al percibir la chispa sanas, mas al conocer la luz creas. En el proceso de retornar, no obstante, la pequeña chispa debe reconocerse primero, pues la separación fue el descenso desde la grandeza a la pequeñez. La chispa, no obstante, sigue siendo tan pura como la Luz Mayor porque es lo que queda de la llamada de la Creación. Deposita toda tu fe en ella y Dios Mismo te contestará.” UCDM

No hay comentarios:
Hola! Este apartado es para ti, por si sientes compartir algo con nosotros. Te responderemos lo antes posible. ¡Muchas gracias!